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Las agencias corrigen itinerarios creados con inteligencia artificial antes de reservar
DIT Gestión advierte del aumento de viajes diseñados con IA que requieren revisión profesional
La inteligencia artificial ya forma parte del proceso de inspiración de muchos viajeros, pero DIT Gestión señala que numerosos itinerarios generados por estas herramientas necesitan ajustes operativos antes de convertirse en una reserva viable.
La IA gana peso en la planificación de viajes
La inteligencia artificial se ha incorporado con rapidez a la fase de planificación de viajes. Cada vez más clientes utilizan estas plataformas para comparar destinos, diseñar rutas o construir itinerarios completos antes de acudir a una agencia de viajes.
Según DIT Gestión, este cambio ya se está percibiendo en el día a día de las agencias independientes. El grupo observa un aumento de viajeros que llegan a la oficina con propuestas generadas previamente mediante IA y solicitan al agente su validación, adaptación o gestión final.
El problema aparece cuando esos recorridos, atractivos sobre el papel, deben trasladarse a la operativa real de una reserva. En muchos casos, las agencias detectan errores que obligan a modificar el viaje antes de poder confirmarlo.
Conexiones imposibles, tiempos ajustados y datos desactualizados
Entre las incidencias más habituales figuran conexiones inviables entre vuelos y trenes, tiempos insuficientes para desplazamientos, hoteles mal ubicados respecto a la ruta prevista, programas excesivamente ambiciosos para los días disponibles o información no actualizada sobre requisitos de entrada y operativa en determinados destinos.
DIT Gestión no plantea la inteligencia artificial como una herramienta negativa. Al contrario, la compañía reconoce su utilidad en la fase de inspiración, especialmente por su capacidad para ordenar grandes volúmenes de información y ofrecer alternativas en poco tiempo. Sin embargo, el grupo subraya que esa primera propuesta necesita ser interpretada desde criterios profesionales antes de transformarse en un viaje reservable.
“La inteligencia artificial permite inspirar, comparar y organizar un viaje en muy poco tiempo. Sin embargo, transformar esa información en un itinerario realmente viable requiere analizar muchos factores que no siempre aparecen en una búsqueda automatizada: conexiones reales, ritmo del viaje, perfil del viajero, estacionalidad o capacidad de reacción ante cualquier imprevisto”, señalan desde DIT Gestión.
El criterio profesional como valor diferencial
Para las agencias de viajes, este nuevo comportamiento del cliente supone también una oportunidad para reforzar su papel consultivo. El viajero llega más informado, pero no necesariamente con una propuesta cerrada, segura o ajustada a sus necesidades reales.
La diferencia está en convertir una idea inicial en un producto viable. El agente no solo reserva servicios, sino que revisa la coherencia del itinerario, ajusta los tiempos, analiza la idoneidad del alojamiento, detecta riesgos operativos y ofrece alternativas cuando una propuesta no encaja con la realidad del destino o del transporte.
Desde una perspectiva comercial, este escenario permite a la agencia poner en valor su intervención desde el primer contacto. Para departamentos de viajes a medida, grupos, MICE o corporate travel, la revisión de itinerarios generados con IA puede convertirse en un servicio de alto valor añadido: reduce errores antes de la reserva, mejora la experiencia del cliente y refuerza el argumento de venta frente a una planificación automatizada que no contempla siempre la logística real del viaje.
Una herramienta complementaria, no sustitutiva
DIT Gestión considera que la inteligencia artificial seguirá ganando presencia en la forma de preparar vacaciones y desplazamientos, del mismo modo que en su momento lo hicieron los comparadores, los metabuscadores o las reservas online.
La clave, según el grupo, está en entenderla como una herramienta complementaria. La IA puede acelerar la búsqueda de información y ampliar las opciones de inspiración, pero el agente de viajes aporta criterio, adaptación al perfil del cliente y capacidad de respuesta cuando surgen cambios o incidencias.
En ese equilibrio se sitúa el valor profesional de la agencia: revisar lo que la tecnología propone, corregir lo que no encaja y convertir una planificación inicial en un viaje posible, coherente y asistido.
