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Cómo incorporar una visita a La Legión en un viaje turístico o MICE a Melilla
El Tercio Gran Capitán permite descubrir más de un siglo de historia militar a través de un acuartelamiento, unas salas museísticas y los escenarios donde se desarrollaron algunos de los acontecimientos más importantes de la historia contemporánea de Melilla.
Hay lugares que ayudan a entender una ciudad mucho mejor que cualquier descripción turística. En Melilla, uno de ellos es el acuartelamiento Millán Astray, sede del Tercio Gran Capitán, 1.º de La Legión, donde la historia militar de España y la del norte de África se encuentran de una forma especialmente directa.
Durante la III Convención de la Federación Andaluza de Agencias de Viajes (FAAV), celebrada entre el 29 de octubre y el 1 de noviembre de 2026, tuvimos la oportunidad de conocer sus instalaciones y descubrir un patrimonio que merece mayor atención dentro de la oferta turística de Melilla.
Lo más sorprendente de esta experiencia no es únicamente entrar en un acuartelamiento militar. Es comprender cómo un mismo lugar puede conducir al visitante desde las campañas de finales del siglo XIX hasta el desastre de Annual, la fundación de La Legión, las figuras de Millán-Astray y Abd el-Krim y la evolución de las unidades militares que han formado parte de la vida melillense.
El recorrido incorpora además un atractivo singular: un espacio museístico con documentos, recuerdos y objetos históricos cuya visita permite conocer aspectos menos divulgados de La Legión.
Para los profesionales de las agencias de viajes, esta combinación representa una oportunidad para enriquecer escapadas culturales, programas de asociaciones, viajes organizados y actividades complementarias de congresos y convenciones.
Una visita que comienza mucho antes de la creación de La Legión
El actual acuartelamiento Millán Astray se encuentra en la zona de Cabrerizas Altas, uno de los espacios de Melilla estrechamente vinculados a su historia defensiva.
Sus instalaciones se remontan a 1909, cuando todavía no existía La Legión. A lo largo de las décadas acogieron diferentes unidades del Ejército, en un periodo marcado por la presencia española en el norte de África y los conflictos del Rif.
Durante la explicación ofrecida a los participantes en la convención se recordó la trayectoria del antiguo Regimiento de Infantería San Fernando número 11 y de distintas unidades de Regulares relacionadas con la historia del recinto.
La Legión se estableció en este acuartelamiento en 1966, después de una evolución que había comenzado décadas antes, cuando sus unidades se encontraban desplegadas en diferentes posiciones del antiguo Protectorado español.
Conocer esta trayectoria permite comprender una característica fundamental de Melilla: su historia militar no se limita a un periodo concreto, sino que constituye una sucesión de acontecimientos que han influido en el desarrollo de la ciudad.
El recinto ofrece así una oportunidad para acercarse a la relación entre Melilla, el Ejército y los territorios del Rif desde finales del siglo XIX hasta la actualidad.
La creación de La Legión en 1920: una nueva unidad para un escenario complejo
La Legión española nació en 1920, impulsada por el entonces teniente coronel José Millán-Astray, que tomó como referencia determinadas características de la Legión Extranjera francesa.
Su creación respondió a la necesidad de disponer de una unidad profesional formada por voluntarios, preparada para intervenir en las operaciones militares que se desarrollaban en el norte de África.
El primer alistamiento se produjo el 20 de septiembre de 1920 en Ceuta, fecha considerada tradicionalmente como la fundación de La Legión.
Durante sus primeros años, el cuerpo incorporó voluntarios procedentes de diferentes países y desarrolló unas tradiciones propias que todavía hoy forman parte de su identidad.
Su organización, sus símbolos, el espíritu de compañerismo y las exigencias de preparación física y militar contribuyeron a crear una cultura reconocible dentro del Ejército español.
Durante nuestra visita, uno de los aspectos más interesantes fue escuchar cómo esa cultura se transmitía también a través de experiencias personales.
El guía recordó sus primeros años como legionario, las diferencias con el servicio militar obligatorio y las particularidades del proceso de incorporación de voluntarios.
Algunas de sus anécdotas, relatadas con humor, reflejaban la dureza de la instrucción de otras épocas y el fuerte sentimiento de pertenencia que se desarrollaba entre los integrantes de la unidad.
Más allá de esas experiencias individuales, el relato permite comprender que La Legión posee una historia institucional, pero también una memoria humana formada por generaciones de militares.
Para los visitantes interesados en la historia contemporánea, conocer ambas dimensiones ofrece una perspectiva más completa que la simple contemplación de uniformes o símbolos militares.
Annual, 1921: una tragedia que cambió la historia de España
Pocos acontecimientos permiten explicar la complejidad de la presencia española en el Rif como el desastre de Annual de 1921.
La derrota sufrida por las tropas españolas frente a las fuerzas rifeñas dirigidas por Abd el-Krim provocó una profunda crisis militar, política y social en España.
Durante el recorrido por el acuartelamiento, las explicaciones se detuvieron especialmente en aquellos acontecimientos y en su relación con la historia de La Legión.
La retirada de las posiciones españolas, los combates en el entorno de Annual y Monte Arruit y las enormes pérdidas humanas marcaron a toda una generación.
Las consecuencias del desastre trascendieron el ámbito militar. La investigación posterior, conocida como expediente Picasso, examinó las responsabilidades de lo sucedido y se convirtió en uno de los documentos más importantes para comprender aquel episodio histórico.
La Legión, creada apenas un año antes, participó en las operaciones de auxilio a Melilla y posteriormente en las campañas para recuperar posiciones.
Este contexto permite al visitante descubrir que muchos de los nombres que aparecen en monumentos, calles, instalaciones militares y documentos históricos de Melilla están relacionados con acontecimientos que tuvieron repercusión en toda España.
Durante la visita se recordó también el episodio del cabo Suceso Terreros, que en 1921 participó junto a otros legionarios en una acción para defender una posición militar aislada, vinculada a los combates de la zona del Atalayón.
Su historia forma parte de la memoria del cuerpo y permite acercarse a las experiencias personales de quienes intervinieron en aquellas operaciones.
Desde el punto de vista turístico, estos relatos adquieren especial interés cuando pueden relacionarse con lugares concretos del territorio.
El visitante deja de contemplar únicamente un paisaje y comienza a entender qué ocurrió en él hace más de un siglo.
El fuerte de Cabrerizas Altas y la muerte del general Margallo
Otro de los capítulos más interesantes de la visita se remonta a 1893, varias décadas antes de la creación de La Legión.
En aquel año se produjo el conflicto conocido como Guerra de Margallo, desarrollado en torno a Melilla y a la construcción de fortificaciones próximas a espacios de especial significado para las poblaciones rifeñas.
El general Juan García y Margallo, comandante general de Melilla, murió durante los combates de octubre de 1893.
Durante la explicación se recordó también la participación del entonces capitán Juan Picasso González, que años después adquiriría especial relevancia por su investigación del desastre de Annual.
Este vínculo entre dos momentos separados por casi tres décadas resulta especialmente atractivo para un visitante interesado en la historia: un oficial que participó en los acontecimientos de 1893 terminaría encabezando una de las investigaciones militares más conocidas de España.
El entorno de Cabrerizas permite introducir esta etapa y comprender la importancia estratégica de las fortificaciones que protegían la plaza de Melilla.
También ayuda a explicar por qué determinados fuertes, aunque aparentemente modestos, desempeñaron un papel relevante en la historia de la ciudad.
No es necesario convertir la visita en una clase de historia militar. Basta con disponer de una interpretación adecuada para que el visitante comprenda cómo una fortificación concreta puede relacionarse con personajes y acontecimientos de alcance nacional.
Abd el-Krim: de colaborador de la Administración española a dirigente de la resistencia rifeña
Entre las historias más sorprendentes que se explicaron durante la visita destaca la de Muhammad Abd el-Krim el-Jattabi, figura central de la resistencia rifeña durante las primeras décadas del siglo XX.
Antes de convertirse en el dirigente que encabezaría la oposición militar al dominio colonial español, Abd el-Krim había mantenido una estrecha relación con las instituciones españolas de Melilla.
Trabajó en ámbitos administrativos, judiciales y periodísticos, y conocía profundamente el funcionamiento de la sociedad y la Administración de la época.
Su trayectoria refleja la complejidad de las relaciones políticas y personales existentes entre Melilla y el Rif.
Durante un periodo estuvo encarcelado en el entorno del fuerte de Cabrerizas Altas, donde protagonizó un conocido intento de fuga.
Según el relato transmitido durante la visita, intentó escapar utilizando una cuerda, pero calculó incorrectamente la altura del descenso y sufrió importantes lesiones en una pierna.
Esta historia adquiere especial significado al conocer lo sucedido años después.
Abd el-Krim terminó encabezando la resistencia rifeña y dirigió las fuerzas que derrotaron al Ejército español en Annual.
Para los visitantes, el interés de esta trayectoria reside precisamente en su complejidad: una persona vinculada durante años a las instituciones españolas terminaría convirtiéndose en uno de sus principales adversarios militares en el norte de África.
Incorporar este episodio a una visita guiada permite comprender mejor los cambios políticos, los conflictos coloniales y las relaciones entre las poblaciones del Rif y la ciudad de Melilla.
Otro personaje mencionado durante el recorrido fue Mohammed ben Mizzian, militar nacido en el Rif que desarrolló una destacada carrera en el Ejército español y posteriormente participó en la organización de las Fuerzas Armadas marroquíes.
Su trayectoria constituye otro ejemplo de las relaciones entre España y Marruecos durante el siglo XX.
Son historias que permiten enriquecer el recorrido mediante personajes concretos, evitando que la visita se reduzca a una sucesión de fechas y nombres de unidades.
El museo del Tercio Gran Capitán: descubrir la memoria de La Legión
Uno de los elementos que mayor interés aporta a la experiencia es el espacio museístico e histórico existente dentro del acuartelamiento.
Estas dependencias conservan recuerdos, documentos y objetos relacionados con la historia de La Legión y con las unidades que han formado parte de su trayectoria.
Entre los elementos descritos en la documentación sobre estas instalaciones figuran recuerdos vinculados a José Millán-Astray, materiales relacionados con la historia de los Tercios, referencias a sus miembros más destacados y testimonios de las misiones militares desarrolladas en diferentes épocas.
También se han documentado espacios vinculados a la memoria de los legionarios fallecidos y salas históricas dedicadas a personajes relevantes.
La visita permite descubrir el significado de estos elementos dentro de la tradición del cuerpo, algo especialmente interesante cuando las explicaciones las realiza personal conocedor de su historia.
En nuestro caso, no se autorizó la grabación de imágenes ni de audio en el interior, por lo que no disponemos de documentación audiovisual propia de esta parte del recorrido.
Esta limitación no disminuye el interés del museo. Al contrario, hace especialmente importante explicar correctamente qué puede encontrar el visitante y utilizar, cuando sea posible, fotografías institucionales autorizadas.
Conviene aclarar que el museo del Tercio no debe confundirse con el Museo Histórico Militar de Melilla, situado en el Baluarte de la Concepción, dentro de Melilla la Vieja.
Son instalaciones diferentes y responden a condiciones de visita distintas.
Para las agencias que trabajan con grupos interesados en historia militar, asociaciones culturales o colectivos profesionales, el espacio museístico constituye uno de los argumentos más interesantes para solicitar esta experiencia.
El Gurugú y el Atalayón: cuando el paisaje se convierte en historia
La ubicación del acuartelamiento permite descubrir otra dimensión especialmente interesante de la visita: las vistas hacia el territorio que rodea Melilla.
Desde las zonas elevadas se pueden identificar el monte Gurugú, el Atalayón y diferentes puntos relacionados con las antiguas posiciones militares del Rif.
Durante la explicación, estos lugares dejaron de ser simples referencias geográficas.
El legionario que realizaba las funciones de guía recordó acontecimientos relacionados con las campañas militares, la construcción de fuertes exteriores y los cambios territoriales y defensivos que experimentó Melilla durante los siglos XIX y XX.
Entre ellos mencionó la delimitación de su territorio mediante los acuerdos hispano-marroquíes de mediados del siglo XIX y la utilización histórica del alcance de un disparo de cañón como referencia para establecer determinados límites.
También se refirió a los antiguos fuertes del entorno, a las posiciones militares situadas en las montañas y al Barranco del Lobo, escenario de uno de los episodios más conocidos de la campaña de 1909.
La contemplación del paisaje permite relacionar la historia con el territorio de una manera que difícilmente puede conseguirse mediante fotografías o explicaciones aisladas.
Para un grupo cultural, este es uno de los momentos que mayor valor puede aportar al recorrido.
La presencia de una persona que conozca los acontecimientos permite identificar lugares, explicar su importancia y comprender por qué el relieve y la situación geográfica condicionaron durante décadas las operaciones militares.
Una unidad militar que mantiene su actividad en la actualidad
Aunque el recorrido tiene un importante componente histórico, el Tercio Gran Capitán no es un conjunto monumental abandonado ni un museo independiente.
Es una unidad operativa del Ejército de Tierra, integrada en la Comandancia General de Melilla.
Su actividad incluye instrucción, preparación y participación en las misiones que le son encomendadas, tanto en el ámbito nacional como internacional.
La presencia de personal militar y la utilización habitual de las instalaciones explican por qué las visitas deben organizarse previamente y están sujetas a determinadas limitaciones.
Durante nuestra experiencia, por ejemplo, se nos pidió expresamente no fotografiar a militares que se encontraban realizando actividades de instrucción.
Para las agencias, esta circunstancia exige una comunicación clara con los participantes.
La posibilidad de acceder a espacios de una unidad militar activa forma parte de la singularidad de la experiencia, pero debe ir acompañada del respeto a las normas establecidas por sus responsables.
El recorrido turístico nunca puede interferir en el funcionamiento habitual del acuartelamiento.
Cómo incorporar la visita a un programa turístico o MICE
La visita a La Legión puede funcionar especialmente bien dentro de una estancia de dos o tres días en Melilla, pero su comercialización debe adaptarse al perfil de los viajeros.
Familias y escapadas particulares. Puede resultar atractiva para personas interesadas en la historia, las tradiciones y las experiencias poco habituales. En el caso de familias con menores, conviene consultar previamente la edad recomendada y adaptar las explicaciones a sus intereses.
Asociaciones culturales y grupos sénior. Constituyen uno de los públicos con mayor afinidad. La visita puede integrarse en un programa dedicado a la historia de Melilla, combinado con sus fortificaciones, museos y arquitectura.
Grupos organizados y colectivos profesionales. Para asociaciones, colegios profesionales y viajes colectivos, ofrece una actividad diferenciadora que puede complementar otras propuestas culturales y gastronómicas.
Congresos, convenciones y viajes MICE. Puede incorporarse como una actividad complementaria para participantes interesados en conocer la identidad de Melilla. Su valor reside en ofrecer una experiencia vinculada al destino, distinta de las visitas urbanas convencionales.
La experiencia también permite desarrollar propuestas temáticas sobre la historia contemporánea de España y las relaciones históricas entre Melilla y el norte de África.
No obstante, su inclusión en un programa debe quedar siempre condicionada a la autorización y disponibilidad de las instalaciones militares.
Cómo solicitar una visita al Tercio Gran Capitán
Esta es una de las cuestiones que mayor interés tiene para las agencias de viajes.
Durante nuestra visita se nos explicó que las solicitudes se realizan a través de la Comandancia General de Melilla, que consulta la disponibilidad con la unidad antes de confirmar fechas y horarios.
Por tanto, no se trata de una atracción turística de acceso libre ni de un espacio en el que puedan adquirirse entradas sin más.
La agencia debe plantear previamente su solicitud, indicando las características del grupo y la fecha deseada.
Como referencia, durante la III Convención FAAV participaron alrededor de 90-100 personas, una capacidad equivalente a dos autobuses.
El personal que nos acompañó confirmó que se habían organizado visitas de esta dimensión, aunque esta cifra no debe interpretarse como un aforo máximo permanente.
También indicó que, además del español, podía ofrecerse atención en francés, circunstancia que conviene confirmar en el momento de efectuar la reserva.
Los datos oficiales de contacto del Tercio Gran Capitán son los siguientes:
Tercio Gran Capitán, 1.º de La Legión
Acuartelamiento Millán Astray
Carretera de Rostrogordo, 25
52005 Melilla
Teléfono: 951 320 000
Correo electrónico: tgcapitan@et.mde.es
Web oficial: Tercio Gran Capitán — Ejército de Tierra
Para preparar la solicitud, recomendamos indicar el número aproximado de participantes, fecha prevista, características del colectivo, idioma deseado y posibles necesidades de accesibilidad.
También conviene preguntar expresamente qué instalaciones estarán incluidas, si se podrá visitar el museo, cuánto tiempo deberá reservarse y qué restricciones de fotografía o grabación se aplicarán.
La confirmación definitiva de todos estos aspectos corresponde a los responsables militares.
Consejos de venta para las agencias
La mejor manera de comercializar esta experiencia no es presentarla como una simple visita a un cuartel.
Su atractivo está en conocer una institución histórica, descubrir episodios poco conocidos y comprender su relación con la ciudad de Melilla.
Para grupos culturales, es recomendable destacar especialmente la historia de Annual, el fuerte de Cabrerizas Altas, la figura de Abd el-Krim y los espacios museísticos.
En viajes de asociaciones y colectivos profesionales, puede presentarse como una actividad singular que contribuye a conocer mejor el destino.
En programas MICE, resulta más adecuado plantearla como una experiencia cultural complementaria, siempre sujeta a autorización, que como una actividad de incentivo convencional.
La visita puede combinarse con Melilla la Vieja, el Museo Histórico Militar de la ciudad, un recorrido panorámico o una propuesta gastronómica.
De esta manera, el programa permite conocer diferentes etapas de la historia de Melilla y ofrece una experiencia más completa que la visita aislada a un único recurso.
La historia como argumento para descubrir una Melilla diferente
La visita al Tercio Gran Capitán demuestra que Melilla puede ofrecer experiencias culturales que van más allá de sus atractivos arquitectónicos y monumentales.
En un mismo recorrido es posible acercarse a la creación de La Legión, comprender la importancia de Annual, conocer historias personales como las de Abd el-Krim y el general Margallo y descubrir espacios que mantienen viva la memoria de una institución centenaria.
A ello se añade la posibilidad de contemplar desde las alturas algunos de los escenarios donde se desarrollaron aquellos acontecimientos.
Es precisamente esa combinación de historia, patrimonio, interpretación y experiencia directa la que puede convertir la visita en un contenido atractivo para determinados programas turísticos.
Para las agencias, el argumento comercial es claro: Melilla dispone de recursos culturales con personalidad propia y capacidad para enriquecer estancias individuales, viajes de grupos y encuentros profesionales.
La visita a La Legión es uno de ellos. Una experiencia singular que, bien explicada y correctamente organizada, permite descubrir otra dimensión de la ciudad y ampliar las razones por las que recomendar un viaje a Melilla.
