ENTREVISTAS
Inés Torremocha: Inteligencia Emocional, Rock y la Valentía de Transformar las Ventas
La coach y experta en ventas desafía a los agentes a redefinir su profesión, hackear el estrés y aplicar la inteligencia emocional para multiplicar sus resultados.
La 28ª Convención del Grupo GEA vivió uno de sus episodios más arrolladores, dinámicos y profundamente transformadores gracias a la magistral intervención de Inés Torremocha, patrocinada por Iberia. Presentada ante un auditorio expectante como mentor coach ejecutiva, experta en procesos de venta, analista conductual y autora del exitoso best-seller «La vida es venta», la conferenciante arrancó su ponencia reflexionando con una gran dosis de humor sobre su extenso currículum. De hecho, bromeó admitiendo que, tras escuchar al presentador enumerar tantos hitos profesionales, tenía claro que ya no pertenecía en absoluto a la generación «millennial». Sin embargo, agradeció con simpatía que no la presentaran resaltando sus treinta años de experiencia para no sentirse «mayor del todo».
Más allá de los impresionantes títulos académicos, Torremocha quiso dejar meridianamente claro que ella lleva la noble profesión comercial inscrita en el ADN y en la piel, un legado heredado de su padre. En este sentido, la ponente desafió a los agentes de viajes allí presentes a redefinir desde la base su labor diaria. Según su dilatada experiencia, no hace falta encontrarse delante de una transacción puramente económica para estar inmerso en un proceso de negociación; nos pasamos la vida entera negociando con nuestras parejas, con nuestros hijos para gestionar el tiempo de televisión, o con nuestros propios equipos internos. Por consiguiente, invitó al auditorio a realizar un cambio de paradigma fundamental: sustituir definitivamente la palabra «vender» por el poderoso concepto de «ayudar». Argumentó con vehemencia que las ventas consisten, en esencia, en estar al servicio de los demás, conectando a un nivel profundo y resolviendo necesidades no cubiertas de los clientes.
Asimismo, tras pedir un merecido aplauso para los veteranos de la sala que acumulaban más de cuarenta y cinco años de trayectoria en el sector turístico, les animó a realizar un ejercicio de visualización proyectando sus objetivos de ventas para el 10 de abril del año 2027. La meta, insistió recordando el sabio consejo de un antiguo director comercial, no debe ser jamás conformarse con alcanzar el 100%, sino apuntar de forma ambiciosa a un 150%, dado que el mercado, la vida y la feroz competencia nunca pondrán las cosas fáciles.

El Poder de la Vulnerabilidad: De la Espiral de Negatividad al «Pollo Interior»
Por otro lado, para dotar de un realismo tangible a este salto cualitativo hacia el éxito, Torremocha recurrió a la vulnerabilidad más absoluta, compartiendo a corazón abierto con el público los tres años más oscuros y complicados de su carrera profesional. Relató cómo, a pesar de haber replicado las mismas fórmulas que antaño le hicieron ganar múltiples premios nacionales e internacionales de ventas, el lanzamiento de un hermoso proyecto que le habían confiado terminó fracasando estrepitosamente durante tres largos años consecutivos. Su férrea y obstinada resistencia a aceptar que la forma en que los clientes compraban había evolucionado drásticamente le hizo perder innumerables oportunidades e incentivos, provocando que sintiera que su carrera se desmoronaba bajo sus propios pies.
Evidentemente, esta profunda frustración laboral terminó filtrándose implacablemente hacia su ámbito privado. Llegó a confesar que dejó de sentirse lo suficientemente buena profesional, pero también empezó a dudar de su capacidad como buena madre, buena hija y buena pareja, arrastrándola de lleno hacia una espiral de negatividad descendente. Fue precisamente en medio de esa inmensa zozobra existencial cuando descubrió el vasto mundo del crecimiento personal, un ámbito hacia el que sentía un profundo y arraigado escepticismo inicial, asociándolo peyorativamente con gurús «vendehúmos» o actitudes excesivamente optimistas que le resultaban profundamente irritantes.
Sin embargo, movida por una última chispa de curiosidad, decidió asistir a una conferencia en el Palacio de Congresos de Valencia impartida por un experto proveniente de una antigua compañía de seguros fundada en 1901. Aquel día, este peculiar mentor lanzó tres duros y directos mensajes que resonaron como un eco en su interior: «si no te gusta quién eres o no te gusta dónde estás, cambia y ponte a caminar»; «si no te gusta quién eres o dónde estás, cállate»; y, finalmente, «aprende a que te guste». Aunque admitió que salió de aquel evento profundamente enfadada y ofendida, estas afiladas palabras terminaron germinando en su conciencia, impulsándola a formarse rigurosamente en Inteligencia Emocional y Psicología Positiva para transformar por completo sus relaciones laborales y personales.
A partir de este punto de inflexión, la experta ilustró la necesidad imperiosa de regular las emociones utilizando la hilarante y visual metáfora de un meme protagonizado por un «pollo» enojado. Compartió una anécdota personal de cómo, durante su peor etapa de desgaste emocional, le enseñó esa cómica imagen a su entonces marido estando ambos sentados en el sofá de su casa. La lapidaria respuesta de él, afirmando mirándola a los ojos que ella se parecía cada vez más a ese pollo malhumorado, desencadenó una discusión épica que le sirvió como un doloroso y necesario espejo de su realidad. Torremocha advirtió a los agentes de viajes que todos los seres humanos convivimos diariamente con ese «pollo» iracundo en nuestro interior, y la verdadera clave de la inteligencia emocional reside en mantenerlo amordazado para que no destruya nuestra paz mental ni altere negativamente nuestras delicadas negociaciones diarias.

Hackear el Cerebro y Gestionar las Expectativas: Beneficios Tangibles de la Inteligencia Comercial
Además de mejorar sustancialmente el bienestar personal, la inteligencia comercial aporta ventajas económicas absolutamente innegables para cualquier negocio. Para vencer las posibles reticencias del público más escéptico frente a estos conceptos, Torremocha expuso tres beneficios directos y tangibles de aplicar estas herramientas en el día a día. El primero de ellos es la indudable atracción de riqueza hacia nuestras vidas. Apoyándose en sólidas evidencias científicas, demostró que los profesionales que puntúan más alto en las escalas de «optimismo inteligente» y estratégico no solo reciben mejores evaluaciones de sus superiores, sino que también generan de media y ganan más incentivos económicos. De este modo, la satisfacción vital se convierte en un poderoso motor directo para potenciar la rentabilidad de las agencias de viajes.
En segundo lugar, propuso a la audiencia una sorprendente y divertida dinámica interactiva diseñada específicamente para aprender a «hackear» el cerebro en momentos de altísimo estrés. Pidió a los cientos de asistentes congregados en la sala que se introdujeran un bolígrafo horizontalmente entre los dientes, forzando de este modo una sonrisa puramente mecánica. La sólida base científica que sustenta este peculiar ejercicio radica en que nuestro cerebro es, en esencia, fácilmente engañable. Al detectar que los músculos faciales asociados a la sonrisa y al bienestar se han activado físicamente, la amígdala comienza a liberar de inmediato un torrente circulatorio de «hormonas felices» como la dopamina, la adrenalina, la noradrenalina y la oxitocina, frenando simultáneamente la dañina producción de cortisol. Como anécdota familiar, relató que cuando ella misma realiza este ejercicio paseando por los pasillos de su casa, sus propios hijos saben de inmediato que está intentando rebajar su nivel de estrés, sugiriendo a los agentes que utilicen este valioso recurso tras lidiar con clientes excesivamente complicados.
A su vez, el tercer gran beneficio expuesto tiene que ver con la crucial gestión de las expectativas frente a la cruda realidad. Para ilustrar este punto a la perfección, relató cómo su segundo marido (un pragmático ingeniero) decidió ahorrar mil euros en un reportaje fotográfico para su bebé recién nacida, optando por contratar a un amigo aficionado llamado Rafa. Como era de esperar, el resultado fotográfico final fue cómicamente desastroso si se comparaba con las idílicas, cuidadas y preciosistas imágenes de recién nacidos que circulan habitualmente por internet. Tras desatar las carcajadas generalizadas del auditorio, la experta trasladó hábilmente esta moraleja doméstica al exigente mundo corporativo: una gran parte de las relaciones comerciales y profesionales se van irremediablemente al traste por un pésimo ajuste de expectativas previas. Educar pacientemente al cliente, alinear con total honestidad lo que espera recibir con lo que verdaderamente se le va a entregar, y revisar constantemente nuestra propuesta de valor son pasos fundamentales para fidelizar a la clientela y garantizar que la experiencia turística sea un éxito sin fisuras.

El Anclaje Musical y la Poderosa Fórmula ACDC para la «Transform-acción»
Para asegurar que los asistentes interiorizaran de forma profunda y duradera estas vitales lecciones, Torremocha recurrió magistralmente a lo que en coaching se denomina un «anclaje musical». Tras pedir enérgicamente a todos los presentes que se pusieran de pie para cambiar la energía de la sala, hizo sonar a todo volumen el legendario y vibrante tema Highway to Hell de la incombustible banda de rock AC/DC. Invitó al público a dejarse llevar por completo, dar palmas e incluso aullar como si no hubiera un mañana, premiando in situ con un ejemplar dedicado de su libro al participante que demostró estar más entregado a la causa.
A partir de las archiconocidas siglas de esta mítica formación musical (A-C-D-C), la coach desglosó minuciosamente los cuatro pilares fundamentales de su revolucionaria fórmula de inteligencia comercial. El primer gran concepto es la Acept-Acción. Inés trazó una línea imaginaria muy clara para diferenciar tajantemente la sana aceptación de la mortífera y tóxica resignación, asegurando que esta última solo genera frustración y un oscuro resentimiento. Aceptar de verdad implica mirar directamente a los ojos a un problema y, reconociendo que no siempre somos culpables de las circunstancias externas que nos rodean, asumir el cien por cien de la responsabilidad sobre cómo decidimos reaccionar ante ellas. Para lograr este cambio de mentalidad, recomendó encarecidamente la técnica de «reencuadre» propia de la Programación Neurolingüística (PNL). Esta herramienta invita a las agencias a transformar quejas destructivas habituales en preguntas proactivas y altamente resolutivas, pasando de pensar de forma egoísta en «cómo voy a vender más» a reflexionar sobre «cómo voy a hacer que mis clientes me compren mejor».
El segundo pilar de la ecuación está representado firmemente por la Confianza. Un valor innegociable que, según la ponente, debe cultivarse obligatoriamente en una doble vertiente: forjando una seguridad plena en las propias capacidades personales y manteniendo una fe inquebrantable en el proyecto empresarial del que se forma parte.
Seguidamente, la tercera letra de la fórmula hace referencia directa a la Diferenci-Acción. La autora advirtió con absoluta contundencia que salir de la cálida zona de confort y apostar verdaderamente por ser diferente siempre resulta un proceso sumamente incómodo. Esta diferenciación real implica atreverse a tomar decisiones difíciles, reeducar con tacto pero con firmeza a clientes excesivamente absorbentes, y tener la valentía de abandonar procesos y rutinas obsoletas que no hacen más que mermar nuestra valiosa productividad diaria.
Finalmente, el último e indispensable elemento de esta potente ecuación comercial es el Compromiso. Torremocha recalcó, apoyada por las voces del público, que ninguna de las extraordinarias estrategias expuestas anteriormente tiene el más mínimo sentido si no existe una perseverancia y una constancia a prueba de bombas. Este compromiso inquebrantable con los objetivos marcados debe flexibilizarse de forma inteligente en las estrategias aplicadas, pero obligatoriamente debe multiplicarse inexorablemente con toneladas métricas de acción diaria para que los resultados florezcan de manera sostenible.
El Foro de Davos, el Valor Humano y la «V» de Valientes
Para concluir su magistral, arrolladora y sumamente enérgica intervención, Inés Torremocha conectó brillantemente sus reflexiones más humanas con el vertiginoso y desafiante horizonte tecnológico que aguarda a la vuelta de la esquina al sector turístico. Rememoró ante los asistentes los recientes y exhaustivos análisis publicados por el Foro Económico Mundial de Davos, los cuales proyectan para el cada vez más cercano año 2036 un escenario comercial dominado casi en su totalidad por la inteligencia artificial, el Big Data y la conectividad supersónica.
Sin embargo, y a modo de faro de esperanza para los profesionales presentes, destacó un dato estadístico profundamente revelador: el 40% de las diez competencias profesionales que estarán más demandadas por las empresas de éxito en la próxima década se encontrarán ligadas de forma intrínseca a las habilidades puras de la Inteligencia Emocional, destacando atributos irremplazables como la creatividad, la empatía y la resiliencia. En definitiva, dejó patente que, por muy avanzada que llegue a ser la tecnología o por muy precisos que sean los algoritmos predictivos del futuro, la frialdad de la máquina jamás podrá sustituir la mágica y genuina conexión humana que se produce al poder mirar directamente a los ojos a un viajero ilusionado.
Dirigiéndose por última vez al emocionado auditorio de Grupo GEA, Inés sentenció a modo de broche de oro que todo este arduo, constante y necesario trabajo de transformación personal y profesional se escribe siempre, e irrevocablemente, con la letra «V». Se escribe con V de ventas, se escribe con V de viajes, se escribe indudablemente con V de vida y, de manera muy especial y rotunda, se escribe con la V de Valientes. Tras animar fervientemente a los miles de agentes a rechazar de plano la cobardía que supone caer en las redes del conformismo, la conferenciante se despidió del escenario entre una clamorosa y merecida ovación, habiendo logrado inyectar con un éxito sin precedentes una enorme dosis inolvidable de motivación, acción e inteligencia comercial en las venas de todo el sector turístico.

