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El Método «Valorarte»: Autoconocimiento, Transformación y Rentabilidad de tu Agencia

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Sheila Quesada, Personal Travel Planner y miembro de la red GEA, presenta un sistema de diez escalones basado en el crecimiento interior, la autoestima profesional y la congruencia digital para erradicar la frustración en el sector turístico.

En primer lugar, la jornada sabatina de la 28ª Convención del Grupo GEA arrancó con una profunda y necesaria reflexión sobre el lema central que vertebraba todo el evento: la gestión humana combinada con la gestión inteligente. El delegado territorial para Cataluña, Baleares y Andorra, Jan Pané, fue el maestro de ceremonias encargado de inaugurar esta sesión matinal. En su discurso de bienvenida, Pané agradeció a los cientos de asistentes el esfuerzo personal y económico de restar tiempo a sus negocios para seguir formándose y apostando por la mejora continua.

Con este preámbulo, Pané cedió el escenario del Valentín Sancti Petri Resort a Sheila Quesada, experimentada Personal Travel Planner y compañera de la propia red GEA. Su objetivo era presentar un método vivencial que le ha permitido regenerar el funcionamiento, la filosofía y la rentabilidad de su agencia de viajes. De este modo, Quesada comenzó su intervención agradeciendo la confianza depositada por el grupo de gestión durante todos estos años de colaboración.

A diferencia de otras ponencias del sector, su exposición no se centró en técnicas de ventas tradicionales, algoritmos o estrategias de marketing puro. Por el contrario, compartió una revelación personal y profesional que experimentó tras realizar diversas mentorías con otros agentes de viajes en Sevilla. Fue precisamente en la capital andaluza donde Quesada percibió de primera mano el agotamiento y la frustración que permeaban de forma silenciosa en el sector. Ante esta realidad compartida por tantos compañeros, decidió que era imprescindible crear un sistema estructurado para atajar el problema de raíz.

Así nació «Valorarte, el arte de darte valor», un viaje hacia el mundo interior del profesional turístico. Este método, que pronto verá la luz plasmado en un libro de inminente publicación, está estructurado a través de diez «llaves» o peldaños de crecimiento personal y profesional.

Los Diez Escalones del Autoconocimiento: Dejar de Buscar la Aprobación Externa

Por otro lado, la premisa fundamental sobre la que se asienta esta metodología es la necesidad de erradicar la búsqueda constante de validación externa. Tal y como explicó la ponente, el ser humano tiende a frustrarse y a caer en el victimismo lamentando que su pareja, sus hijos, sus amigos o, en el ámbito laboral, sus propios clientes, no valoran el esfuerzo que realiza por ellos.

Sin embargo, Quesada sentenció con contundencia que el valor real nunca viene de fuera, ni puede ser otorgado por un tercero, sino que reside exclusivamente en el interior de cada persona. Para alcanzar ese poder, el agente de viajes debe transitar por diez mandamientos ineludibles.

El recorrido comienza por el valor de «conocerse». Este primer escalón constituye la base que evita que los profesionales actúen de forma reactiva impulsados por el ego, permitiéndoles comunicarse con su entorno desde la paz y el equilibrio interior.

Asimismo, el camino continúa con el valor de «aceptarte» en el momento actual. La autora fue muy cuidadosa al aclarar que la aceptación dista mucho de ser una simple resignación ante las circunstancias adversas. Se trata de comprender que el éxito profesional requiere paciencia y que cada etapa vital, por dura que parezca, es un peldaño de aprendizaje necesario para la evolución.

En esta misma línea, la experta hizo hincapié en el tercer pilar: el valor de «amarte». Utilizando una simpática metáfora que arrancó las sonrisas del público, advirtió que si los profesionales de la venta se dejan siempre como segundo plato para priorizar las demandas de los demás, terminan convirtiéndose en «un yogur olvidado en la nevera con fecha de caducidad cumplida».

Por ello, este amor propio debe complementarse de forma indiscutible con el valor de «cuidarte». Esto implica prestar atención equitativa al cuerpo mediante hábitos saludables, a la mente mediante la práctica de la meditación, y a la intuición, que a menudo señala el camino correcto que nos negamos a escuchar.

El Poder de Elegir: Normas, Contratos de Asesoramiento y la Gestión del Error

En este sentido, una vez fortalecido y equilibrado el fuero interior, el método «Valorarte» proyecta su eficacia hacia el exterior y hacia la rentabilidad del negocio mediante el valor de «elegir tu vida». Quesada rompió el mito de que estamos obligados por lealtad a soportar entornos perjudiciales. Instó a los asistentes a asumir la responsabilidad adulta de apartar todo aquello que resulte tóxico o reste energía, ya sean amistades, miembros de la familia o clientes absorbentes.

Esta capacidad de elección consciente enlaza de manera directa con el valor de «poner tus normas». En su experiencia práctica del día a día, la ponente tradujo esta filosofía en la implementación de un estricto contrato de asesoramiento en su propia agencia. Este documento actúa como un filtro profesional que exige que el viajero respete, valore económicamente y reconozca el complejo trabajo de campo que se realiza antes de emitir un solo billete.

Igualmente, el crecimiento empresarial y la innovación resultan imposibles si no se abraza el valor de «equivocarte». Aunque la sociedad tienda a penalizar el fallo, la conferenciante defendió la máxima anglosajona de «fallar rápido y a menudo» (fail fast, fail often). El error debe ser despojado de su drama y utilizado como una palanca de aprendizaje para corregir desviaciones y tomar acción de forma inmediata.

Paralelamente a esta desdramatización del fallo, es crucial aplicar de forma metódica el valor de «anotar los logros». Este ejercicio tiene como fin contrarrestar un sesgo cognitivo natural de nuestro cerebro, el cual está diseñado evolutivamente para focalizarse en los errores y los peligros. Celebrar conscientemente las victorias diarias reeduca la mente y la alimenta con una positividad altamente productiva.

Finalmente, esta estructura de diez peldaños culmina con el valor de «responsabilizarse». Quesada reconoció que este es un peldaño difícil de digerir para muchos profesionales anclados en la queja constante. Sin embargo, resulta un paso indispensable para dejar de culpar a agentes externos (como la competencia o las crisis) y tomar las riendas definitivas, evitando que la empresa navegue a la deriva.

Congruencia Total entre el Mundo Presencial y la Reputación Digital

Por consiguiente, la aplicación diaria de estos valores transforma de manera radical el posicionamiento y la percepción pública de una marca. Quesada alertó de un dato aportado por la ciencia: el ser humano toma de media hasta 35.000 decisiones diarias en piloto automático. De toda esa mole de resoluciones, solo un escaso 5% se realizan desde la consciencia plena.

Es precisamente la gestión de ese porcentaje el que tiene el poder de cambiar el rumbo de un negocio. Esto obliga a las agencias a revisar de forma minuciosa qué mensaje exacto están transmitiendo tanto en sus escaparates físicos como en sus redes sociales. Hoy en día, la reputación digital es la principal carta de presentación ante cualquier consumidor. Una imagen descuidada en internet devalúa instantáneamente la calidad del servicio real que se presta en la oficina; mientras que una fachada virtual deslumbrante que no se corresponde con la calidez del trato humano en persona genera decepción. La clave del éxito a largo plazo reside en mantener una absoluta congruencia entre ambos mundos.

De hecho, para demostrar con datos empíricos el valor económico y emocional que aporta la intermediación profesional de una agencia, la experta compartió los resultados de dos investigaciones impulsadas por ella misma. La primera reveló que los clientes que confían en una agencia perciben hasta un 50% más de valor que el precio monetario que realmente pagan por su viaje. Esto se debe a que la agencia les brinda un nivel de servicio ininterrumpido y una seguridad férrea. Es una labor que Quesada comparó, tirando de ironía, con una «funeraria en bonito», al estar los agentes siempre disponibles a las tres de la mañana para solventar cualquier percance, pero con el fin de garantizar la felicidad del viajero.

El segundo estudio fue realizado a pie de calle durante las fiestas de las Fallas. Consistió en abordar a viandantes para preguntarles por el peor viaje de su vida. Los resultados obtenidos fueron categóricos a favor de la intermediación: aquellos individuos que habían contratado sus problemáticas vacaciones a través de una agencia relataron niveles drásticamente menores de estrés ante los imprevistos sufridos en destino, en claro contraste con la angustia y el desamparo sufrido por quienes reservaron por su cuenta en internet.

La Luz del Agente frente a la Inteligencia Artificial

Para poner el broche final a su inspiradora intervención, Sheila Quesada reivindicó la fusión armónica de la tecnología y el trato presencial. Explicó que tener una sólida presencia digital, apoyada incluso en herramientas de Inteligencia Artificial para mejorar la eficiencia, otorga autoridad y confianza antes de que el cliente cruce la puerta de la agencia.

Sin embargo, recalcó que hay un elemento vital que las máquinas y los algoritmos jamás podrán replicar: la personalidad, el rostro humano y la capacidad real de transformar vidas a través del asesoramiento. Como evidencia de este impacto, mencionó cómo las reseñas más valiosas que recibe su negocio no hablan de tarifas o de hoteles, sino que expresan textualmente frases como «Sheila me cambió la vida».

A modo de cierre, la ponente solicitó que atenuaran las luces del auditorio y pidió a todos los agentes de viajes presentes que encendieran las linternas de sus teléfonos móviles. En cuestión de segundos, la inmensa sala del Valentín Sancti Petri se llenó de cientos de focos brillantes. Visiblemente emocionada, Quesada utilizó esta potente imagen visual para recordarles que cada una de esas luces representaba a un profesional dispuesto a dar lo mejor de sí mismo cada mañana. Con este gesto, instó a los miembros de GEA a no esconder jamás su talento frente a las adversidades del mercado, ya que los viajeros necesitan esa luz para ser guiados hacia las mejores experiencias de sus vidas.

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