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El calor extremo empieza a cambiar la percepción climática de los viajeros en el sur de Europa
Francia registra la valoración más baja entre mayo y julio de 2026, mientras España, Portugal, Italia y Grecia mantienen niveles elevados pese al impacto puntual de las olas de calor
Las sucesivas olas de calor están empezando a dejar huella en la forma en que los viajeros valoran el clima de los destinos del sur de Europa. Un análisis de The Data Appeal Company, perteneciente a Almaviva Group, detecta las señales más claras de deterioro en Francia y apunta también a un posible efecto acumulativo en Italia, mientras España, Portugal y Grecia mantienen una percepción climática elevada.
El estudio analiza desde 2023 la evolución del Índice de Percepción de Clima (PCI) en España, Portugal, Francia, Italia y Grecia. El indicador mide, en una escala de 0 a 100, la percepción de los viajeros sobre las condiciones climáticas de un destino. Cuanto más alto es el PCI, más favorable es esa percepción; cuando el índice desciende, la valoración del clima empeora.
Esta diferencia es importante para interpretar los resultados. El PCI no mide directamente cuánto calor hace, sino cómo perciben los viajeros las condiciones climáticas que encuentran en el destino. Por eso, unas temperaturas elevadas no provocan necesariamente el mismo efecto en todos los países ni en todos los mercados emisores.
Francia registra la percepción más baja de los cinco países
La principal señal de alerta aparece en Francia. Entre mayo y julio de 2026, el país registró un PCI medio de 77,2 puntos, el valor más bajo de los cinco destinos analizados durante ese periodo.
La diferencia es considerable frente a Portugal, con 93,5 puntos; Italia, con 91,6; España, con 90,4; y Grecia, con 89,9. Es decir, aunque Francia mantiene una puntuación elevada dentro de una escala de 100, la percepción de sus condiciones climáticas es claramente menos favorable que la registrada en el resto de mercados estudiados.
The Data Appeal Company vincula esta evolución con la repetición de episodios de calor y con su aparición de forma inusualmente temprana durante la temporada estival, especialmente en 2026.
Italia mantiene una valoración alta, pero pierde 0,9 puntos
Italia presenta una situación diferente. Su percepción climática continúa en niveles elevados, con 91,6 puntos entre mayo y julio de 2026, pero el estudio identifica los primeros indicios de un posible efecto acumulativo provocado por la exposición reiterada a temperaturas extremas.
Después de alcanzar una media de 92,2 puntos durante el verano de 2025, el PCI registrado entre mayo y julio de este año se sitúa 0,9 puntos por debajo del mismo periodo de 2025.
Por tanto, el dato relevante no es que Italia tenga actualmente una mala percepción climática —sigue siendo muy favorable—, sino que la valoración comienza a deteriorarse ligeramente respecto al año anterior pese a que las reacciones inmediatas ante cada ola de calor habían sido hasta ahora relativamente moderadas.
España mantiene una percepción favorable pese a las oscilaciones
España presenta un comportamiento más resistente. Entre mayo y julio de 2026 registra 90,4 puntos, mientras que su media considerando los veranos analizados desde 2023 se sitúa en 87,2 puntos.
El índice sí sufre fluctuaciones importantes durante las olas de calor, sobre todo cuando llegan antes de lo habitual o se prolongan en el tiempo. Sin embargo, una vez superados estos episodios, la percepción general del clima vuelve a situarse en niveles elevados.
Grecia muestra un comportamiento similar. Su PCI medio desde 2023 alcanza 89,2 puntos y entre mayo y julio de 2026 se sitúa en 89,9 puntos, aunque el estudio señala que su evolución durante este año está siendo algo más moderada que en temporadas anteriores.
La influencia del calor sobre las decisiones de viaje ya ha aparecido también en otros análisis del mercado español. SoloAgentes recogió recientemente cómo el calor y la masificación están cambiando las vacaciones de los españoles en 2026, con un 83% de los viajeros señalando que las altas temperaturas influirán en sus planes.
Portugal, el comportamiento más estable
Portugal destaca por la estabilidad de su percepción climática, con una media de 91,1 puntos considerando todos los veranos analizados.
El estudio apunta a un elemento especialmente relevante para interpretar estos resultados: las expectativas previas del viajero. Cuando unas temperaturas elevadas forman parte de las condiciones que el visitante espera encontrar en el destino, la percepción puede mostrar una mayor resistencia.
Un ejemplo extremo se produjo en septiembre de 2025, cuando una ola de calor excepcional provocó una caída temporal del PCI portugués de 33,5 puntos. La valoración se recuperó posteriormente, reforzando la idea de que un episodio excepcional puede causar un fuerte impacto inmediato sin modificar necesariamente la percepción general del destino.
La repetición de las olas de calor puede cambiar la valoración a largo plazo
El patrón común de los cinco países muestra que las olas de calor generan principalmente descensos de percepción a corto plazo, seguidos normalmente de una recuperación cuando las temperaturas regresan a condiciones más habituales.
La situación comienza a cambiar cuando los episodios extremos se repiten, aparecen antes de lo esperado o se prolongan durante la temporada. En esos casos, el análisis detecta que su efecto puede ir más allá de una incomodidad puntual y empezar a modificar las expectativas del viajero sobre el clima habitual de sus vacaciones.
El comportamiento tampoco es igual según el mercado de origen. Los viajeros franceses, junto con los viajeros domésticos analizados en España y Francia, muestran una mayor sensibilidad al calor extremo. Los británicos suelen presentar una reacción negativa a corto plazo seguida de una recuperación relativamente rápida, mientras que los estadounidenses mantienen percepciones comparativamente más positivas incluso durante periodos de temperaturas elevadas.
Para Carlos Cendra, director de Marketing y Comunicación de The Data Appeal Company, esta evolución plantea la necesidad de anticiparse a la forma en que el viajero experimenta estos episodios.
“Las olas de calor no pueden controlarse, pero las expectativas y la experiencia del viajero sí pueden gestionarse”, señala Cendra. A su juicio, comprender los diferentes umbrales de confort de los mercados emisores puede ayudar a los destinos a adaptar su promoción, su oferta y el diseño de las experiencias a lo largo de la temporada.
El análisis abarca los meses comprendidos entre mayo y septiembre desde 2023 en España, Portugal, Francia, Italia y Grecia. Para 2026, los datos disponibles llegan hasta julio.

