ENTREVISTAS
Melilla busca convertir su conectividad y patrimonio en nuevas oportunidades para las agencias de viajes
La mesa redonda de la III Convención FAAV aborda las tarifas aéreas y marítimas para grupos, los bonos turísticos, la creación de paquetes comerciales y la colaboración entre Andalucía y Melilla para impulsar las visitas y las pernoctaciones.
Melilla dispone de conexiones aéreas y marítimas, un patrimonio histórico singular y una oferta cultural capaz de atraer a diferentes perfiles de viajeros. Sin embargo, convertir esos recursos en productos turísticos competitivos sigue siendo uno de sus principales desafíos. Esta cuestión centró buena parte de la mesa redonda «Andalucía y Melilla: conectividad, turismo y nuevas oportunidades», celebrada el 29 de octubre durante la III Convención de la Federación Andaluza de Agencias de Viajes (FAAV).
El debate, desarrollado a bordo del buque Rusadir de Baleària durante la travesía entre Málaga y Melilla, estuvo moderado por Antonio González Ramón, secretario general de la Confederación de Empresarios de Melilla (CEME-CEOE).
Participaron José Antonio Guzmán Fernández, jefe de Ventas de Andalucía y Norte de África de Baleària; Javier Mateos de Porras González, director general de Promoción e Impulso del Turismo y la Restauración de la Junta de Andalucía; y Dolores Sánchez del Barco, CEO de Andalucía Travel.
Los participantes analizaron las posibilidades comerciales del destino, las dificultades para organizar viajes de grupos y las herramientas disponibles para mejorar su promoción. El encuentro incluyó también una intervención de la asociación Mem Guímel sobre el potencial del turismo sefardí.
La conectividad marítima y aérea como punto de partida
José Antonio Guzmán Fernández abrió el debate repasando las conexiones marítimas de Baleària con Melilla.
Según los datos expuestos, la naviera operaba seis salidas semanales entre Málaga y Melilla, tres desde Almería y otras tres desde Motril, proporcionando diferentes alternativas de acceso desde Andalucía.
El representante de Baleària destacó que estas rutas ofrecen oportunidades para incrementar el turismo, especialmente cuando se combinan con alojamientos y actividades organizadas.
Recordó, además, que el transporte marítimo cumple una función esencial en el abastecimiento de la ciudad, al trasladar mercancías y suministros necesarios para su actividad cotidiana, incluidos productos destinados a servicios sanitarios.
Por su parte, Javier Mateos explicó las características de la conectividad aérea melillense y la importancia de las rutas sometidas a obligaciones de servicio público.
Destacó los enlaces con Sevilla, Granada y Almería, sujetos a condiciones tarifarias específicas, además de las conexiones con Málaga, Madrid, Barcelona y determinados destinos estacionales.
También recordó que las características del aeropuerto condicionan las aeronaves utilizadas, con un protagonismo especial de los aviones turbohélice.
Para las agencias, esta combinación de transporte aéreo y marítimo permite diseñar diferentes alternativas de viaje. Sin embargo, la disponibilidad de conexiones debe acompañarse de tarifas y condiciones que faciliten la organización de productos turísticos.
Los bonos turísticos y la necesidad de aumentar las pernoctaciones
Uno de los asuntos de mayor interés comercial fue el funcionamiento de los bonos turísticos de Melilla, un programa que permite reducir el coste de determinados desplazamientos y alojamientos.
Javier Mateos recordó que, durante su etapa como responsable de Turismo de Melilla, se había impulsado un modelo que incorporaba a las agencias de viajes a la comercialización de los servicios bonificados.
Según explicó, las ayudas pueden alcanzar el 75 % del coste del transporte, dentro de los límites establecidos por el programa, y contemplan incentivos adicionales para el alojamiento.
En la convocatoria de 2026, estos últimos pueden llegar a 20 euros por habitación y día en hoteles de cuatro estrellas, con importes inferiores para otras categorías admitidas.
Su aplicación está sujeta a los requisitos, límites económicos y disponibilidad presupuestaria de cada convocatoria, por lo que las agencias deben comprobar las condiciones vigentes antes de comercializarlas.
Mateos defendió que el objetivo no debe limitarse a incrementar las llegadas, sino también a conseguir que los visitantes permanezcan más tiempo en Melilla.
Las excursiones de una jornada generan actividad económica, pero las estancias de dos o tres días permiten incorporar alojamiento, restauración y un mayor número de experiencias.
Desde esta perspectiva, aumentar las pernoctaciones se convierte en un objetivo comercial prioritario, especialmente para un destino que puede posicionarse mediante escapadas culturales y gastronómicas.
Paquetes de barco, hotel y experiencias: una oportunidad todavía por desarrollar
La creación de productos turísticos completos ocupó otra parte importante del debate.
Javier Mateos explicó que, durante su etapa en Turismo de Melilla, se había trabajado con Baleària en el desarrollo de paquetes que combinaran transporte marítimo, alojamiento y actividades complementarias, como visitas guiadas o experiencias gastronómicas.
La propuesta contemplaba escapadas de fin de semana y entre semana, con tarifas cerradas para facilitar su venta a través de las agencias.
La perspectiva de las agencias locales la aportó Dolores Sánchez del Barco, CEO de Andalucía Travel, quien explicó que desarrolla su actividad profesional en Málaga y también en Melilla desde el 1 de marzo de 1983.
Su experiencia le ha permitido comprobar la evolución del destino y el desconocimiento que todavía existe sobre su oferta turística en algunos mercados peninsulares.
Sánchez del Barco defendió la conveniencia de presentar Melilla mediante propuestas que combinen diferentes recursos, salvo cuando se trate de grupos interesados en una temática concreta.
«Yo creo que Melilla hay que venderla como un paquete global», afirmó durante el debate.
A su juicio, el patrimonio histórico y cultural puede complementarse con gastronomía, visitas a museos y otras experiencias para configurar programas adaptados a diferentes viajeros.
Esta orientación abre posibilidades para grupos culturales, asociaciones, colectivos profesionales y clientes interesados en escapadas de corta duración.
Las tarifas aéreas para grupos, una dificultad pendiente
La comercialización de viajes organizados encontró uno de sus principales obstáculos en las condiciones tarifarias del transporte aéreo.
Antonio González planteó la necesidad de disponer de precios que permitan a las agencias elaborar paquetes competitivos.
Dolores Sánchez del Barco explicó que, en determinadas ocasiones, las tarifas ofrecidas por las compañías para reservas de grupos resultan menos atractivas que las que puede encontrar un consumidor al buscar billetes individuales.
Esta circunstancia dificulta cerrar operaciones en las que es necesario coordinar con antelación vuelos, alojamiento y actividades.
La profesional recordó que organizar un grupo requiere negociación, tiempo y compromisos comerciales que pueden perderse cuando el coste del transporte termina haciendo inviable el programa.
Durante el debate aparecieron diferentes planteamientos sobre las posibles soluciones.
Mientras Javier Mateos defendió que el asociacionismo puede contribuir a mejorar la capacidad negociadora del sector, Sánchez del Barco señaló que las aerolíneas trabajan habitualmente mediante acuerdos individuales con las empresas.
Para las agencias, disponer de tarifas de transporte competitivas y condiciones adecuadas para grupos constituye uno de los requisitos necesarios para incrementar la programación turística de Melilla.
Cooperación institucional y cambios en los flujos de viajeros
Javier Mateos repasó algunas de las iniciativas de promoción desarrolladas durante su etapa en Turismo de Melilla mediante acuerdos con administraciones andaluzas.
Mencionó las colaboraciones con el Ayuntamiento de Sevilla, el Ayuntamiento y la Diputación de Málaga y la Junta de Andalucía.
Entre las actuaciones destacó el intercambio de soportes publicitarios que permitió promocionar Melilla en Sevilla mediante la campaña «Sevilla, tu playa está en Melilla», acompañada posteriormente de acciones de promoción de Sevilla en la ciudad autónoma.
Este modelo de cooperación permite ampliar la visibilidad de los destinos mediante acuerdos entre administraciones y aprovechar recursos promocionales de forma compartida.
Mateos también mencionó los trabajos relacionados con PymeTur, una línea de ayudas sobre la que no adelantó condiciones concretas, y defendió la participación de las asociaciones empresariales en el diálogo con las instituciones.
El debate abordó igualmente la situación fronteriza y sus consecuencias sobre el transporte marítimo.
José Antonio Guzmán explicó que los flujos de pasajeros relacionados con Marruecos han experimentado cambios, con un mayor protagonismo de los puertos de Tánger y Nador en determinados desplazamientos que anteriormente utilizaban conexiones a través de Ceuta y Melilla.
Relacionó esta evolución con las condiciones fronterizas y las diferencias operativas entre rutas nacionales e internacionales.
También surgieron distintas perspectivas sobre el papel que debería ocupar Marruecos en los programas turísticos. Mientras se planteó la posibilidad de aprovechar la posición geográfica de Melilla para organizar itinerarios que incluyan el territorio vecino, otros participantes defendieron dar prioridad a la promoción de las ciudades autónomas como destinos turísticos con identidad propia.
El intercambio reflejó la necesidad de definir propuestas comerciales que aprovechen la localización de Melilla sin hacer depender su atractivo exclusivamente del tránsito hacia otros territorios.

El patrimonio cultural y sefardí, una oportunidad para diversificar la oferta
La última parte del encuentro estuvo dedicada a los elementos que distinguen a Melilla como destino cultural.
Javier Mateos destacó la convivencia de diferentes comunidades y la posibilidad de conocer, en un mismo recorrido urbano, iglesias, sinagogas, mezquitas y templos hindúes.
A esta diversidad se suman el patrimonio modernista, las fortificaciones de Melilla la Vieja y una oferta gastronómica vinculada a diferentes tradiciones.
Estos recursos permiten diseñar programas especializados y ampliar las propuestas más allá de las escapadas convencionales.
La sesión concluyó con una intervención de Mordejay Guahnich de Mem Guímel, asociación dedicada a la conservación y difusión del patrimonio judío de Melilla.
El portavoz explicó que la historia sefardí de la ciudad ofrece una perspectiva singular, vinculada al establecimiento de comunidades judías desde el siglo XIX y a la continuidad de sus tradiciones.
Entre sus iniciativas destacó la Ruta de la Melilla Sefardí, que reúne, según explicó, hasta 20 hitos patrimoniales, además de proyectos relacionados con la recuperación y difusión de la memoria histórica.
La propuesta incluye espacios religiosos, barrios, cementerios y otros testimonios culturales que pueden incorporarse a itinerarios temáticos, acompañados de experiencias gastronómicas.
Para las agencias, este patrimonio ofrece posibilidades de especialización mediante viajes destinados a asociaciones culturales, colectivos interesados en la historia sefardí y grupos que buscan experiencias diferentes.
La mesa redonda dejó identificadas tanto las oportunidades como las dificultades que afronta Melilla para aumentar su presencia en la programación turística. Los bonos de transporte, las conexiones marítimas y aéreas y la riqueza cultural proporcionan argumentos para atraer visitantes, pero su aprovechamiento depende de disponer de paquetes contratables, tarifas competitivas y una colaboración eficaz entre proveedores y agencias.
El reto comercial es conseguir que el interés despertado por el destino pueda transformarse en reservas, estancias y nuevas oportunidades de negocio para las empresas turísticas de Melilla.


